Efectos secundarios de las benzodiacepinas

Las benzodiacepinas constituyen un grupo farmacológico asociado a un buen perfil de seguridad y tolerabilidad. En la mayoría de los casos, los efectos secundarios que provocan suelen ser transitorios desapareciendo en un intervalo de días, a medida que el paciente desarrolla tolerabilidad a los mismos.

La sedación y la somnolencia son los efectos secundarios más frecuentes y a su vez resultan inseparables en muchas ocasiones de los propios efectos terapéuticos. Dichos efectos secundarios se agravan en pacientes de edad avanzada y en aquellos que presentan comorbilidades con otras patologías médicas.

También se produce con cierta frecuencia ataxia, disartria (dificultades en la articulación del lenguaje), descoordinación motora, diplopía (visión doble) y vértigo, siendo todos ellos signos de afectación cerebelosa, por lo que presumiblemente se deberán a la acción directa de dichos fármacos sobre esta región.

Por lo que respecta a los efectos secundarios a nivel cognitivo, cabe destacar cabe destacar la amnesia anterógrada (dificultad o imposibilidad de fijar nuevos recuerdos) mediada por la acción de las benzodiacepinas en el hipocampo y que aparece fundamentalmente cuando éstas son empleadas por vía endovenosa, durante la inducción anestésica o en los pacientes ingresados en UCI, aunque también se ha descrito en la administración oral y, de hecho, algunos pacientes que toman benzodiacepinas por problemas de ansiedad o insomnio refieren dificultades para recordar hechos acontecidos horas después de la toma de la medicación.

Otras alteraciones cognitivas descritas comprenden dificultades en la atención y en la capacidad de aprendizaje, así como cuadros confusionales, sobre todo en pacientes de edad avanzada o con deterioro cognitivo incipiente. En la práctica clínica se pueden observar cuadros de desinhibición conductual que pueden conducir a conductas agresivas y reacciones paradójicas caracterizadas por un incremento de la agitación y la ansiedad tras la administración de una benzodiacepina. Con cierta frecuencia se aprecian también fluctuaciones del estado anímico, como depresión o irritabilidad, generalmente autolimitadas.

Las benzodiacepinas son depresoras del centro respiratorio por lo que su administración en pacientes con patología respiratoria debe ser cautelosa y está totalmente contraindicada en aquellas que provocan retención de CO2, como el síndrome de apnea del sueño.

El uso crónico de benzodiacepinas puede dar lugar a dependencia, tanto física como psíquica, siendo el clínico quien debe valorar el riesgo-beneficio de su prescripción. Se han descrito otros efectos secundarios que se presentan de forma muy esporádica si los comparamos con los ya descritos, como la hipotensión, discrasias hematológicas (trastornos sanguíneos), ictericia y reacciones alérgicas.

 

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